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Etapas de la literatura

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Barroco

Barroco - Francisco de Quevedo 3. El barroco cubre desde finales del siglo XVII a los primeros decenios del siglo XVIII. En cada país surgen sus formas nacionales, como el manierismo italiano, el eufuismo y la poesia metafísica en Inglaterra [John Milton 'El paraíso perdido' (1667)], y el preciosismo francés. Pero es en España donde el barroco alcanza su mayor intensidad y originalidad en el siglo XVII, y constituye el Siglo de Oro de la literatura española, su epoca más brillante.

Se distingue por su caracter de reacción frente a la armonía renacentista, el predominio de lo religioso sin descartar lo pagano y las dos actitudes del ascetismo senequista y el cinismo burlón, polos opuestos de una misma realidad en claroscuro y tensión. En España el barroquismo se escinde en dos vertientes: el conceptismo y el culteranismo.

A la primera pertenece Francisco de Quevedo 'Sueños' (Sueños y discursos de verdades descubridoras de abusos, vicios y engaños en todos los oficios y estados del mundo, 1627) y Baltasar Gracián 'El Criticón' (1651) y a la segunda Luis de Góngora 'Oda a la toma de Larache' (1610), Espinosa, etc. El influjo del culteranismo se transmitió a la literatura colonial de Hispanoamerica, con autores como Bernardo de Balbuena 'Grandeza mexicana' (1604). La literatura recarga las formas e intenta saciar la avidez de espectaculo del público.

Lazarillo de Tormes

En la poseía y el teatro de Calderón de la Barca 'La vida es sueño' (1635) culmina el barroco en su versión dramatica. El dramaturgo Tirso de Molina se dedica a comedias de enredo e intrigas, 'El burlador de Sevilla' (1630). Punzantes temas de obras de teatro como 'Fuenteovejuna' (1618), 'Peribañez' (1614), 'El Caballero de Olmedo' (1620), de Lopez de Vega. En 1605 se publica 'El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha' de Miguel de Cervantes y en 1615 la segunda parte 'El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha'.

En el barroco se insiste en los temas de la muerte, la fugacidad de la vida, en la desilusión, con un lenguaje más culto, más retorcido. La novela picaresca es característica del siglo. El personaje central de estas obras, todas de tono autobiográfico, es el "pícaro", especie de antihéroe, vividor y despreocupado que con el cuento de las peripecias de su vida, critica cruelmente todo lo que ocurre a su aldrededor. Obras representativas son 'La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades' (1554), anónimo, o 'Vida del Buscón llamado don Pablos' (1626), de Francisco Quevedo, entre otras.

Neoclasicismo

Neoclasicismo - Leandro Fernández de Moratín En la segunda mitad del siglo XVIII, Francia es la nación que marca el ritmo de Europa en el terreno literario. Surge el Neoclasicismo, que se prolongó hasta principios del siglo XIX. Representó una reacción contra el barroco y el rococó, basada en el gusto por la antiguedad clásica y la nostalgia de la civilización grecorromana. El clasicismo constituye una actitud general inseparable de la Ilustración.

El movimiento, aunque internacional, fue adoptado por las nuevas sociedades surgidas tras la revolución: Francia y Norteamérica, que lo convirtieron en arte oficial, identificándolo con la política y otros aspectos no artísticos. Roma se convirtió en el centro del arte, aunque el arte egipcio tambien tuvo influencia sobre el neoclásico, pero también inspirado en Roma.

Esta vuelta a la antiguedad clásica fue registrada por numerosas obras teóricas: 'Geschichte der Kunst des Altertums' (1764) de Winckelmann, el autor que tuvo más repercusión; 'Antichità romana' (1748) de Giovanni Battista Piranesi; 'The Antiquites of Athens' (1751), de James Stuart y Nicholas Revelt; 'Essai sur l'architecture' (1753) de Marc-Antoine Laugier, y 'Les ruines des plus beaux monuments de la Grèce' (1758) de Le Roy, entre otras varias.

Las cartas marruecas

Se pretende que el arte sea más racional, menos fantástico, a la vez que se busca una finalidad moral y educativa de la obra literaria. En España la 'Poética' (1737), de Ignacio de Luzán, explica los preceptos del nuevo estilo. Luzán atacó la tradición artística nacional del barroco, en especial el drama, y postuló el sometimiento del arte a la moral y la observación de las normas y reglas establecidas por los antiguos y fundadas en la razón.

Se quiere acabar con las supersticiones y los mitos y se intenta que la gente crea en el progreso. Para ello se lleva a cabo un proceso de vulgarización cultural.

España busca incorporarse a Europa en este sentido, pero a unos lo llaman "afrancesados", Leandro Fernández de Moratín (teatro: 'El sí de las niñas' (1805); poesía: 'Elegía a las Musas') y a los demás, el gaditano José Cadalso y Vázquez 'Las cartas marruecas' (1789), Gaspar Melchor de Jovellanos 'El Pelayo' (1769), o el padre Feijoo, etc, nadie les hace caso.

El ultimo tercio del siglo está en la línea del prerromanticismo con las escuelas Salmantina y Sevillana. Sus autores más salientes son Meléndez Valdés y Alberto Lista.


Creado el 20 mayo, 2011.

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