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Cine de terror, ciencia ficción, fantasía

Ju-on: el principio del fin (Ju-on: Owari no hajimari) 2014

Una profesora se interesa por un alumno que no va a a la escuela. Unas amigas van a la casa maldita lo que desencadena terribles apariciones paranormales. La vida de todos los que entran en la casa cambia para siempre.

Ju-on: el principio del fin

Dirige el japonés Masayuki Ochiai, Infection (2004), una entrega de la saga iniciada por Takashi Shimizu, que aquí no participa bajo ninguna faceta. La película funciona como una precuela reiniciada donde vemos a los Saeki bajo un nuevo prisma, lo que no me parece ni buena idea, ni necesario. Característico de la saga es ver cómo poco a poco la gente se va poniendo taciturna antes de caer en el abismo oscuro más profundo. La casa maldita es otra, a menos que haya sufrido una remodelación en la vida real y parezca otra, es otra. La casa se convierte en una casa encantada que es la causante de todos los males.

Toshio Yamaga (Kai Kobayashi) es un niño que fue encontrado muerto en esa casa, maniatado dentro de un armario. Cuando Kayako y Takeo Saeki se mudan a la casa, el fantasma de Toshio, que está en la habitación, se mete en Kayako (Misaki Saisho) cuando esta duerme, quedando así embarazada, una concepción inmaculada especial convirtiendo a Kayako en una especie de santa oriental. Su marido, Takeo Saeki (Yasuhito Hida), reconvertido en un hombre de negocios, sospecha que él no es el padre de Toshio y por ello mata a su mujer, al niño y de paso, al gato. A partir de aquí, como dicen, el resto es historia.

Ju-on: el principio del fin

El origen de Toshio, pues, queda en el aire, la familia Yamaga no aparece por ningún lado ni sabemos quienes son, por lo que da pie a pensar en posibles precuelas para averiguarlo. Masayuki Ochiai dirige bien y el reparto cumple. Hay momentos muy fuertes y los efectos de sonido impresionan, aunque el aspecto visual y sonoro de la alta definición no significa por sí mismo mejor historia. Se atisba algo de decadencia: Kayako no es Takako Fuji, que ya dejó de serlo en el remake norteamericano 'The Grudge 3' (2009) de Toby Wilkins, sino que lo es la mencionada Misaki Saisho, que también hace de su faceta humana.

En las escenas finales se riza el rizo para no repetir la escena famosa, y es característica esta circunstancia porque a lo largo del metraje se recurre a trucos y derivaciones de escenas vistas anteriormente en la saga. También hay algo de Ringu en ciertos momentos, cuando la profesora de Toshio mira la cinta de video en la tele, aunque también es verdad que la acción de ver una cinta de video en la tele será en general idéntica en todas las situaciones que se presenten, creo que lo más lógico es pensar en la influencia. También hay cierto efecto sonoro que recuerda mucho a la película de Sadako.

Ju-on: el principio del fin

Es decir, Masayuki Ochiai innova poco lo que causa cierto regusto a decadencia también de la historia a contar. El diario de Kayako habla del deseo de esta de tener un hijo, en cambio en la de v-cinema el deseo era por Kobayashi, el profesor de escuela. Hay más cosas así que simplemente cambian porque sí, lo que no casa con lo visto en anteriores entregas. Si funciona tal como vemos aquí tendremos aún mucho ju-on y Toshio para rato. Hay momentos espeluznantes y algunos dan miedo. Lo desquiciante fantasmal sigue presente por situaciones paranormales apabullantes, lo que es gratificante y se consiguen escenas impactantes.

El protagonismo propiamente dicho de la casa es más importante, asemejándose así a una especie de casa del infierno de corte europea. Se dice que es la propia casa la malvada. Conocida como "La casa de la colina" ya implica mucho, aunque tampoco es que esté aislada. Esto es lo importante: no hace falta una casa aislada para que esta esté encantada, y punto. Los fantasmas y espíritus surgen incluso en apartamentos. Muy bien.

Ju-on: el principio del fin

La línea de tiempo es difusa como suele pasar en la saga, presente y pasado es la misma realidad. Sasaki Nozomi, la profesora preocupada por Toshio, hace un trabajo excelente como el resto del reparto. En 2015 se hizo la siguiente entrega, 'Ju-on: Za fainaru' (2015) también de Masayuki Ochiai, que sigue lo que vemos aquí. Duración aproximada: 91 minutos.


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