Tarzán de los monos
  



















En la serie cinematográfica sobre Tarzán de los monos que comenzó Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) basándose en las novelas escritas por Edgar Rice Burroughs, protagonizada por Johnny Weissmüller, la primitiva pantalla azul era una de las constantes de la serie, sobre todo cuando aparecían los animales salvajes y esos giros de los personajes en peligro para evitarlos que son todo un clásico por sí mismo, al igual que las peleas imposibles entre Tarzán y leones, cocodrilos, rinocerontes, etc, y donde siempre resultaba ganador. Pero en el caso de que sufriera alguna herida, otra imagen clásica del cine de junglas son los animales ayudando a Tarzán cuando está malherido, que le pasa también. ¡Vive rodeado de animales salvajes que se lo quieren comer! Estos animales eran hipopótamos, rinocerontes, los simpáticos elefantes, que eran los primeros en acudir al grito de Tarzán, los terribles leones y cocodrilos, enemigos acérrimos de Tarzán.

Los chimpances más grandes eran extras disfrazados y en toda la serie de Tarzán no se vió nunca un gorila auténtico. Lo contrario de los pequeños chimpancés, a la cabeza la graciosa Cheetah (Chita), que eran todos reales. Cuando las peleas eran con animales verdaderos (amaestrados, lógicamente) Johnny Weissmüller era sustituido por un doble y Weissmüller aparecía en los primeros planos luchando con un animal falso. Los efectos sonoros y los gritos de los animales formaban una increíble coral de sonidos infernales de rugidos y chillidos, a los que se unían en muchas ocasiones los alaridos de personas vivas, normalmente los sufridos nativos, devorados por las fieras salvajes.

El monte Mutier es otra constante en la serie y un lugar yu-yu, de magia negra para los nativos porque creen que en el monte vive una raza de grandes simios con un líder, un gorila blanco, que no es otro que Tarzán, que tiene poder de vida y muerte sobre todas las cosas de la selva. El monte también oculta un cementerio de elefantes con valiosos colmillos de marfil desperdigados entre calaveras de elefantes muertos. Los elefantes, cuando se sienten moribundos, caminan hasta ese lugar para morir allí, convirtiéndolo en un lugar ansiado por ambiciosos y buscadores de tesoros, casi siempre aventureros sin escrúpulos. Pero llegar allí implica otra dificultad, pues el camino que lleva al monte cruza territorio Gaboni, terribles canibales. El cementerio de elefantes y sus valiosos colmillos es básicamente el leit motiv de las tres primeras entregas de la serie.

La selva no es un sitio fácil donde vivir, pero Tarzan se las ingenia bien, usa las lianas de los árboles como su autopista particular y se monta su propio spa en los arboles con bambu y hojas y molinos primitivos que llevan el agua. ¡Incluso tiene un ascensor movido por un elefante!. Tarzán es el salvaje que resulta ser más humano y estar más en sus cabales que esos blancos que llegan de la civilización. Pero también tiene su toque elitista y no se asocia con los nativos, a los que Jane la inglesita de tierno corazón en alguna ocasión llama "salvajes ignorantes".

MGM

Tarzán de los monos (Tarzan the Ape Man) 1932

Una expedición está en Africa buscando un legendario cementerio de elefantes con valiosos colmillos de marfil para vender. En la expedicion está Jane Parker, hija  de uno de los exploradores, que es raptada por un hombre blanco que vive en la selva, Tarzán, y se enamoran. Una verdadera película de aventuras con bastante crueldad: atención a la tribu de enanos salvajes  (sic) que atacan a la expedición y le aporta a la película un toque bizarro increible.  Se rodó en varias localizaciones de California y Florida: Silver Springs, Florida, una amplia zona de lagos y jardines, sería el sitio habitual en la serie de MGM para las escenas acuáticas (también sirvió para 'La Mujer y el Monstruo' (1954) de Jack Arnold y muchas más películas). En California se rodó en Lake Sherwood; en Iverson Ranch, rancho de Los Angeles, habitual sitio de rodaje de Holywood, como los westerns; en Toluca Lake al norte de Hollywood y en los estudios de la Metro-Goldwyn-Mayer. La unión de todo este conjunto logró dar la impresión de que se había rodado en Africa misma. Johnny Weissmüller y Maureen O'Sullivan formaron una pareja muy creíble. Dirige W.S. Van Dyke.





















Tarzán y su compañera (Tarzan and His Mate) 1934

Jane vive con Tarzán y recibe la visita de Harry Holt que vuelve a Africa de nuevo acompañado de su amigo Martin Arlington con la intención de volver al cementerio de elefantes por el valioso marfil. Pero Martin Arlington se revela como un tipo ambicioso sin escrúpulos que intenta matar a Tarzán para que no le impida apoderarse de los colmillos. Se volvió a usar Silver Springs, Florida, una amplia zona de lagos y jardines para las escenas de natación. Las escenas acuáticas de Tarzan con Jane, completamente desnuda, causaron polémica. La oficina Hays de censura exigió que se eliminaran de la película. El nuevo código de censura había comenzado a funcionar, y MGM se comprometió a cambiarlas  ofreciendo tres versiones diferentes de las secuencias de natación. No fue hasta 1991 que se encontró la secuencia original con Jane desnuda, se restauró y se incorporó a las ediciones actuales de dvd. Las escenas nadando desnuda las rodó la doble de Maureen O'Sullivan, una nadadora olímpica llamada Josephine McKim. El erotismo de esta entrega también estaba en la poca tela que cubria el cuerpo de Jane, que mostraba más carne que tapaba. Al igual, las mujeres nativas van con el pecho al descubierto. Dirige Richard Thorpe que repetiría en las siguientes.























Tarzán de los monos
Tarzán y su famoso alarido
Tarzán y su compañera